¿Qué son las CER?

No es un movimiento Eclesial, es una experiencia de vida
Cristiana capas de vivir mejor el misterio y el seguimiento
de Cristo dentro de sus parroquias.
Equipos San Pablo
Pilar fundamental para la consolidación de las pequeñas comunidades
La virtualidad también es un camino al encuentro con Cristo
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Las CER cuentan con un nuevo Equipo de Comunicaciones
- Equipo de comunicaciones San Pablo -

NUESTRA SEDE

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Medellín, Antioquia
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¿Qué es la CER?

Las comunidades por el Reino de Dios (CER) no son un movimiento eclesial o una asociación de fieles laicos. Se trata, más bien, de una experiencia cristiana, que a partir de un proceso de evangelización y un compromiso personal de responder a Dios que nos ama y  nos habla. Las CER busca, con la fuerza del Espíritu Santo , vivir en pequeñas comunidades, así como en el comienzo de la Iglesia y conforme con la gracia de ser Bautizados.

Formacion

Como Jesús hizo con los discípulos, explicarles las escrituras, así también las personas que se acercan a las CER, tienen ese espacio de formación y estudio, para que entre todos los participantes puedan discernir adecuadamente algunos textos bíblicos

Compromiso

Ningún proyecto será exitoso si no se tiene el compromiso necesario para ello, las CER demandan compromiso, y se ora para que la obra que Dios ha iniciado en cada una de las personas que se acercan a las CER, Dios que comenzó esa obra, también quiera terminarla.

Fraternidad

Las CER, buscan crear una fraternidad entre sus integrantes y otros compañeros de las CER, para que cumpliendo con la voluntad de Dios, lleguemos a amarnos como Hermanos en Jesucristo nuestro Señor.

Evangelio del Domingo XXV del Tiempo Ordinario

Evangelio según San Mateo 20, 1-16

1. El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores para su viña.

2. Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

3. Volvió a salir a media mañana, vio en la plaza a otros que no tenían trabajo

4. y les dijo: Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo debido.

5. Ellos se fueron. Volvió a salir a mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.

6. Al caer de la tarde salió, encontró otros que no tenían trabajo y les dijo: ¿Qué hacen aquí ociosos todo el día sin trabajar?

7. Le contestan: Nadie nos ha contratado. Y él les dice: Vayan también ustedes a mi viña.

8. Al anochecer, el dueño de la viña dijo al capataz: Reúne a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.

9. Pasaron los del atardecer y recibieron su jornal.

10. Cuando llegaron los primeros, esperaban recibir más; pero también ellos recibieron la misma paga.

11. Al recibirlo, se quejaron contra el hacendado:

12. Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros, que hemos soportado la fatiga y el calor del día.

13. Él contestó a uno de ellos: Amigo, no estoy siendo injusto; ¿no habíamos cerrado trato en un denario?

14. Entonces toma lo tuyo y vete. Que yo quiero dar al último lo mismo que a ti.

15. ¿O no puedo yo disponer de mis bienes como me parezca? ¿Por qué tomas a mal que yo sea generoso?

16. Así los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

  • 1

    Lectura

    ¿Qué dice Dios?

    Es el primer paso en el proceso de apropiación de la Palabra. Leer, leer, leer mucho para familiarizarse con la Biblia. La lectura es una actividad bastante elemental: leer, pronunciar bien las palabras, en silencio o en voz baja o en voz alta. Este primer paso es muy importante y por tanto exigente, no se puede hacer superficialmente ni de prisa. Es preciso hacer una lectura atenta, reverente y pausada del pasaje. Es necesario darnos tiempo para conocer el texto, ver lo que dice e interiorizar la experiencia del autor sagrado.

    Eco: se repite interiormente y luego en voz alta la frase o expresión que más le llegó.

  • 2

    Meditación

    ¿Qué nos dice Dios?

    La meditación indica el esfuerzo que se hace para entrar en el texto, comprenderlo, actualizarlo y traerlo hacia el horizonte de nuestra vida. Es necesario convencerse que el texto fue escrito para nosotros y debe hablarnos a nosotros. Es el momento de descubrir que es Dios quien nos dirige su Palabra y lo hace con mucho amor.

  • 3

    Oración

    ¿Qué queremos decirle a Dios?

    La oración, nacida de la meditación, comienza con una actitud de admiración silenciosa y de adoración al Señor. A partir de este momento brota nuestra respuesta a la Palabra de Dios. Es importante que esta oración no sea sólo individual, sino compartida, que sea una auténtica expresión comunitaria de súplica, acción de gracias o petición de perdón.

  • 4

    Contemplación

    ¿A qué nos comprometemos con Dios?

    La contemplación que resulta de la lectura orante de la Palabra de Dios es la actitud de quien se sumerge en el interior de los acontecimientos para descubrir y saborear en ellos la presencia activa y creadora de la Palabra y, además, intenta comprometerse con el proceso de transformación de la historia. La contemplación no solo medita el mensaje, también lo realiza; no sólo escucha, también lo pone en práctica. Exige vivir lo que uno oye, lee y va aprendiendo.